29 septiembre 2014

1. La Serena: una comarca para un embalse




En esta vida ‘desinquieta’ al decir de mis paisanos, si existen nombres bonitos para denominar a una comarca, uno de los más bellos es indudablemente el de La Serena, LA SERENA, así, en negrita y con mayúsculas.

Y, claro, fue adoptada por un señor de la tierra que viajó hace unos siglos al Cono Sur, a Chile, para bautizar con el mismo nombre a una ciudad hoy bastante importante, hermanada por cierto con Castuera y Campanario.
Y, claro, unos siglos más tarde fue adoptada por un ingeniero, Don Manuel Barragán, cuando desarrollaba el proyecto de construcción, para bautizar una obra hidráulica singular con este mismo nombre: la presa de La Serena.

La Serena es un paisaje ‘selenita’ -nunca estuve en la Luna-, es una comarca peculiar, con una morfología diferente que marca su monótona geología de grauvacas y pizarras aflorando en los característicos ‘dientes de perro’, que conforman una falsa llanura sobre la que se desarrolla un escaso suelo que apenas logra retener el agua de la lluvia. En La Serena pueden hacer un pozo y quizás encuentren galena argentífera y blenda, pero difícilmente obtendrán agua.
Este terreno estepario deja crecer una hierba que asoma tímidamente entre cardos (de los que se obtiene el ‘cuajo’ para la fabricación de los quesos) y entre los citados ‘dientes de perro’. Unos y otros impiden ver el campo en verde ni siquiera cuando llueve en abundancia. Esta hierba, al parecer, es muy rica para la oveja merina ‘precoz’, que posee una lana fina y limpia, a pesar de lo cual su uso y consiguiente precio han venido a menos. Hasta hace bien poco el cordero salía siempre vivo de la comarca, de La Serena, a Madrid y Barcelona. Sólo recientemente ha logrado una denominación de origen.
Como hoy en día casi todo es gastronomía, echo en falta lugares (mesones, casas de comidas, restaurantes) en La Serena, en cualquiera de las tres C’s que más caracterizan a la comarca (Campanario, Castuera y Cabeza del Buey; incluso una cuarta, La Coronada) donde se puedan degustar como entrantes una rabada, la torta y el queso viejo y curado en aceite o parafina; de  principal la paletilla, la pierna, las chuletas de cordero y la caldereta, y de postre, el queso de ‘nazurón’, todos ellos productos de la comarca, de la ganadería más frecuente en ella. El  vino… bueno, que no falte, pero que lo ponga otra comarca.
También quisiera mencionar -que no explicar- lo frecuente que resulta que a mucha gente de la comarca no les guste la carne de cordero y a otra mucha gente, por el contrario, les encanten las chuletas rebozadas y la caldereta, siempre procedentes de ovejas viejas y/o de ‘modorras’. Traten ustedes de buscar esa explicación. Yo tengo la mía.

Características de La Serena son las avutardas y, hoy día, también quienes vienen a verlas y fotografiarlas desde toda Europa. Abundan los alacranes y es endémica -aunque en recesión- la langosta, ese ortóptero saltador que, hoy día y pronunciado en singular, apenas refleja lo que significó antaño en La Serena, cuando la plaga de langostas invadía las calles de los pueblos y en las vías del tren se constituían en una dificultad añadida a la ya ardua subida del mismo desde el río Guadalefra hasta la estación de Castuera, porque esas vías, invadidas y bañadas por miles de estos insectos, se convertían en superficies magníficamente lubricadas y que impedían el avance de las ruedas de hierro sobre el camino de hierro. Y cuidado con el coche: el radiador y la bocina taponados, y la misma falta de adherencia de las gomas al asfalto. Su reciente escasez, sin embargo, ha mermado la antigua profusión del lagarto y de la mencionada avutarda, para los que significó un magnífico, proteínico y abundante alimento.
Ya saben que hay muchos ‘urbanitas’ que no tienen pueblo, como habemos algunas personas que nunca tuvimos abuela. También hay multitud de pueblos que no tienen comarca o, pudiendo tenerla, prefieren agregarse a la que más bonito suena. En todos los casos son carencias que marcan. Por ello hay que citar la otra Serena, la que queda al sur de la auténtica, la de esos pueblos que utilizan el nombre de la comarca como apellido: Monterrubio, Zalamea, Esparragosa, el Valle, Higuera, Quintana. Hasta Villanueva toma este apellido. Claro que también es verdad que lo precisan para que no se les confunda con otros pueblos situados en otras comarcas, en otras provincias. En esta otra ‘serena’ abundan los olivares y viñedos, hay muchos pozos y muchas ‘huertas’, hay mucho más minifundio, es mucho más agrícola: Es diferente.
Y, ya lo saben Vds., La Serena es una gran presa, un gran embalse o ‘pantano’, un inmenso lago artificial que conoce ya mucha gente y mucha fauna. De sus características técnicas y de la historia de estos 25 años y de los precedentes ya les hablan y escriben quienes saben. Aquí estamos para homenajearla tras estos cinco lustros que lleva en explotación. ¡¡¡Cómo pasa el tiempo!!! .

       A día de hoy llevo más de un año “reenganchado”, vamos, que cumplí 66 tacos. El trabajo es bonito. Poco reconocido en la nómina, pero es entretenido, casi divertido.
Viene a cuento porque a Don Manuel Barragán no le dieron opción hace 25 años. Le obligaron a jubilarse al cumplir 65 años, en plena juventud llena de sabiduría y experiencia. Desaprovechado para el país, lleva 25 años de pensionista, agotando los fondos de pensiones: ¡Qué país! El mejor ingeniero-proyectista que ha pasado por el Guadiana, amén de gran aficionado a la paleontología y más que respetuoso con la geología y los estudios geotécnicos, hubo de jubilarse en 1989, hace 25 años, al cumplir 65, sin permitirle concluir como funcionario su proyecto estrella, la presa de La Serena.Muchos otros proyectos también eran, son, suyos. Ideas sobre mapas que pasaban a anteproyectos para abordar estudios multidisciplinares (entre ellos, por supuesto, los geológico-geotécnicos con sondeos, calicatas, geofísica, etc.), y, finalmente, redacción del proyecto, 50 o 60 kilos de papel encuadernado. Proyectos que, desde mediados los años ochenta,  fueron aprobados en los ministerios correspondientes y con las bendiciones de la Unión Europea. Proyectos que pasaron a ejecución y a explotación, para beneficio de las empresas constructoras que los abordaban primero y de la región extremeña a continuación y por muchos años. Proyectos todos ellos en relación con el agua: regular un río, almacenar agua, laminar avenidas, llevársela mediante conductos cerrados a los pueblos y a las ciudades, y canalizada para los regantes, para el arroz, el maíz, el tomate, los frutales. 

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