18 septiembre 2014

Entorno de los embalses

En contraste con la aridez tradicional, desde la construcción a mediados del siglo XX de los grandes embalses como Orellana, Zújar y más tarde el de La Serena, cambió de forma radical la fisionomía de la comarca de este mismo nombre.


P1090251Este nuevo panorama fluvial, contribuyó a que una abundante fauna acuática se estableciera en estos “mares” interiores. Podemos resaltar especies piscícolas como la boga del Guadiana, el barbo y otras introducidas por el hombre como el lucio y el black-bass, que hacen las delicias de los numerosos aficionados a la pesca que se dan cita en estos parajes. Además es un enclave privilegiado para los amantes de las aves, se pueden observar especies como el águila pescadora, el aguilucho lagunero, la garza imperial, el somormujo lavanco, el anade real, el pato cuchara europeo, el pato colorado, etc. Por todo esto, estas zonas han sido catalogadas como LIC (Lugares de Importancia Comunitaria) y ZEPA (Zona Especial de Protección de Aves) pasando a formar parte de la red Natura 2000.


El paisaje de la comarca de La Serena está definido por la monotonía de la amplia penillanura de unos 400 m. de altitud media. El encajamiento de la red fluvial en la penillanura no es muy acentuado, solamente el Zújar presenta un valle más profundo, con algunos niveles de terrazas separados por escarpes de cierta pendiente, donde la erosión a dejado el descubierto las pizarras silíceas del subsuelo, que se muestran en superficie en forma de los típicos “dientes de perro”, debido a su mayor resistencia relativa frente a las pizarras arcillosas con ellas interestratificadas.

Es preciso significar que el aspecto fisiográfico actual de este medio, muy similar a la estepa, ha sido provocado por la actuación antrópica, ya que desde siglos el hombre ha venido deforestando intensamente el suelo, con la progresiva eliminación de la vegetación arbórea natural (principalmente quercineas y acebuche) para el aprovechamiento ganadero, sobre todo ovino. Solamente en las laderas de las sierras se desarrolla monte alto constituido esencialmente por encinas, así como un monte bajo mediterráneo de jaras, tomillos y retamas. Es decir, nos encontramos ante una estepa artificial, por eso es más correcto llamarlo pseudoestepa, un paisaje desnudo, aunque no exento de encanto.

La fauna resulta espectacular, destacando muy especialmente la rica comunidad de aves adaptadas al campo abierto o pseudoestepárica: avutarda, autentico símbolo de La Serena por su gran tamaño y majestuosidad (casi 1.000 ejemplares), sisón, muy parecida a la anterior pero mucho más pequeña, ganga, ortega (estas dos emparentadas con las palomas), aguilucho cenizo, alcaraván, cernícalo vulgar, cernícalo primilla, ratonero común, cigüeña blanca, cigüeña negra…, y en invierno llegan grandes bandos de avefrías, chorlitos dorados y grullas, que usan los arroyos como dormidero.

Fuente: Publicación de C.H.G.



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