21 septiembre 2014

Presas para aliviar el bolsillo y la naturaleza

Dos profesores de la Escuela de Caminos patentan un sistema de contención de agua portátil, altamente ecológico y muy útil en zonas de catástrofes y en países en vías de desarrollo.


Hay inventos que ayudan a los más desprotegidos a mejorar sus condiciones de vida... Y a cranear algo de ese estilo se han dedicado en los últimos años los ingenieros de caminos Fernando Delgado y José Antonio Moreno, del departamento de Mecánica de Estructuras e Ingeniería Hidráulica de la Universidad de Granada. El dúo de creadores -en concreto- ha patentado una presa hinchable que facilita el acceso al agua en zonas de catástrofe y en regiones donde no se pueden hacer grandes inversiones.

El nuevo sistema se basa en la cimentación de módulos para construir contenciones baratas que se instalan y desinstalan fácilmente, en cuestión de horas. El artilugio ofrece también una solución en el cauce de ríos con difícil acceso o en aquellos de especial valor medioambiental.

Los docentes señalan que en casos de emergencia su patente es una solución. Por ejemplo, en el terremoto de Haití en 2010 o en el de Japón en 2011 se necesitaba una actuación veloz para la restitución de las infraestructuras de captación de aguas que habían sido destruidas. En esos lugares habría sido muy útil el invento 'made in Granada'.

De hecho, según narran los profesores de la UGR, ya han participado en el estudio de aprovechamiento de presas y embalses para el gobierno de Nigeria, a través de la empresa local de ingeniería Protoges, que es la entidad que explota el uso de la patente. «Personal de la firma que lo comercializa se ha desplazado a Yemen para reunirse con responsables de la administración de aquel país y mostrarles las posibilidades de este sistema fácil de instalar y de funcionamiento autónomo gracias a la energía solar».

Internacionalización

Asimismo, han recibido solicitudes para introducir las presas portátiles en Estados Unidos, Argentina, Chile y Uruguay, donde se han hecho estudios de viabilidad, principalmente para la producción de energía eléctrica en ríos de pequeño tamaño, donde la construcción de presas tradicionales no era viable. «Con este sistema se abaratan los costes un 60% y se puede llegar a lugares muy remotos donde de otra forma no se podría instalar una presa», asegura Antonio.

Fernando comenta que su trabajo científico-técnico trata de abarcar el amplio y complejo mundo de las obras hidráulicas «para poder alcanzar una visión ingenieril de todo el conjunto». «Comencé empleado como ingeniero jefe de una unidad en la presa del Portillo (río Castril) y desde entonces me apasionan estos temas», ilustra. Lo inventado ahora por él, por Antonio y por su alumno Manuel Núñez de Castro Martín, hoy ya ingeniero, tiene sus ventajas sobre lo ya existente y supone dar un paso más en ese campo. «No es necesario emplear ninguna maquinaria especial para su uso. Su transporte en todoterreno o en helicóptero permite su empleo en situaciones de emergencia o en países en vías de desarrollo», explican sus creadores.

Según Delgado Ramos, la técnica es pionera en el mundo y minimiza los impactos ambientales, «ya que no precisa la engorrosa obra de ejecución de una losa de cimentación», apostilla el granadino, quien recuerda que sus creaciones son reutilizables, lo que las hace aún más sostenibles.

«La patente está en explotación por la empresa Protoges Ingeniería Biosolar S.L., pero nos gustaría poder hacer primero una prueba a escala real para verificar su adecuado comportamiento y poder optimizar el diseño realizado», confiesa Fernando Delgado.

Él y sus compañeros no paran. «Hemos seguido trabajando en el sistema y estamos preparando una variante más perfeccionada que, en vez de los conectores entre los bloques de hormigón como elemento resistente, utiliza celosías metálicas. También estamos con un nuevo avance para el elemento neumático que se hincha y deshincha», explica el profesor universitario.

La fase de estudio de todo este proyecto ya culminado la hicieron con un diseño teórico aplicado a un lugar real. Y para ello escogieron un tramo del río Castril a su paso por Cortes de Baza. «Algún lugareño nos miraba desconfiadamente pensando que teníamos algo que ver con las polémicas obras del denominado trasvase a Baza. Incluso necesitamos contactar con oficiales de la UME (unidad militar de emergencias) para conocer las restricciones logísticas de los productos transportados por sus vehículos militares», rememoran divertidos.

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