12 noviembre 2014

6. Recuerdos personales sobre el embalse de La Serena



Ha trabajado en el extinto Instituto Nacional de Reforma y Desarrollo Agrario (I.R.Y.D.A) y en la Dirección General de Obras Hidráulicas, entonces incluida en la estructura orgánica del  M.O.P.U.


A petición de los responsables de “Agua Civilizada”, se ha preparado desde la memoria personal esta modesta contribución a la muy oportuna celebración de los veinticinco (25) años de la puesta en servicio del Embalse de La Serena. Como el autor no intervino en la génesis técnica del mismo, ni tampoco en la administrativa, los recuerdos personales son un tanto indirectos, y producidos en dos etapas diferenciadas de su actividad profesional.


Cuando el BOE de fecha 4 de Octubre de 1984 publicó el anuncio de la licitación del Embalse de La Serena, el autor trabajaba en la Dirección de Obras y Mejoras Territoriales del Instituto Nacional de Reforma y Desarrollo Agrario (IRYDA), Organismo Autónomo dependiente del Ministerio de Agricultura (MA) y responsable inmediato de la componente agraria de las transformaciones en regadío de interés nacional. El anuncio lo publicaba la DG de Obras Hidráulicas (DGOH) del entonces existente Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo (MOPU). Cómo en el mismo BOE dicha DGOH licitaba también la ejecución del llamado “Canal de Las Dehesas”, la publicación generó una fuerte sorpresa en los niveles medios de IRYDA, pues desconocían la intención del MOPU de afrontar inmediatamente las dos relevantes actuaciones. 

La simultaneidad de las dos licitaciones evidenciaba una doble finalidad para el Embalse de La Serena, básicamente aumentar la disponibilidad para las Zonas Regables en explotación pero también garantizar el suministro de agua a la zona regable que se abastecería por el nuevo Canal de Las Dehesas. Obviamente, la licitación del Embalse no podía generar ningún tipo de problemas para IRYDA. Se trataba de una actuación competencia exclusiva del MOPU y cuya finalidad básica se había evidenciado con los fuertes problemas de suministro de la campaña de riegos del verano de 1983. Pero muy diferente tenía que ser la postura del IRYDA ante la licitación de las obras del “Canal de Las Dehesas”, destinado a la transformación en  regadío de una Zona Regable, que se acabó llamando Zona Centro de Extremadura. Las obras de este Canal, aunque bajo la competencia y financiación del MOPU, deberían haberse desarrollado de acuerdo con  las normas vigentes para la planificación conjunta de los regadíos de interés nacional. El tiempo ha explicado y justificado las causas y necesidad de esta decisión precipitada y unilateral del MOPU, pero en su momento se recibió con consternación entre los responsables técnicos de IRYDA, pues los estudios sobre la viabilidad técnica, económica y social de esta transformación en regadío se encontraban en aquel momento en una fase muy inicial.

Pasadas las lógicas etapas de estupefacción y desagrado ante la doble licitación, los responsables técnicos y políticos del IRYDA (en aquel momento la Presidencia de IRYDA recaía en Francisco Botella Botella) adoptaron internamente la decisión de cooperar lealmente con ambas actuaciones (siempre en la medida de sus competencias y responsabilidades), muy especialmente con la segunda, en cuya planificación ostentaban competencias innegables. Según mis recuerdos, la decisión no fue fácil, pero el gran acierto de aquella se acreditó con el paso del tiempo. Dicho mérito correspondería principalmente a Francisco Botella Botella.

Del trabajo conjunto de la DGOH, la CH del Guadiana y el IRYDA (Oficina central y unidades periféricas), por cierto en un ambiente relajado y colaborador, da fe que la “Declaración de interés general de la Nación de la transformación económica y social de la zona centro de Extremadura” fue aprobada por R.D. del Ministerio de Agricultura de fecha 23 de octubre de 1987 (BOE de 23/10/1987), cuando apenas habían transcurrido tres años de la referida licitación y las obras de construcción del Embalse de La Serena estaban aún en ejecución.


El segundo conjunto de recuerdos personales se refieren a una etapa en la que el autor desde Noviembre de 1990 había pasado a prestar sus servicios en la entonces existente Dirección General de Obras Hidráulicas (DGOH) del MOPU. Esta etapa coincidió en sus primeros años con el quinquenio de sequía 1991-1996, por lo que tuvo ocasión de participar en la coordinación de los trabajos para gestionar la sequía. Además, ésta coincidió con los trabajos de análisis y discusión del Plan Hidrológico Nacional (PHN) de 1993 (conocido como Plan Borrell), por lo que en esta época la gestión hidráulica alcanzó un gran protagonismo político y social, siendo muy diversas y amplias las opiniones defendidas desde todos los ámbitos. 

Siempre en relación con el Hiperembalse de La Serena, las reservas que se almacenaron en esta infraestructura, incluso antes de su entrada en servicio (en el invierno de 1991 almacenaba un volumen cercano a 900Hm3) ya ayudaron sensiblemente en la gestión de la sequía. Supongo que este primer servicio de La Serena se destacará en otra contribución. También en esta misma época, y dentro de las polémicas sobre el PHN, se puso en cuestión la utilidad de los Hiperembalses, tanto conceptualmente como para el caso concreto de La Serena. Las dudas se concentraban en la viabilidad de la regulación interanual ante la afección volumétrica de las evaporaciones acumuladas de varios años. El entonces Director General de Obras Hidráulicas, Adrián Baltanás García, y el entonces Presidente de la CH del Guadiana, Antonio Alcaraz Calvo, tuvieron en estos debates una participación muy destacada, también aquí objeto de recuerdo.

En todo caso, los recuerdos de mayor interés se centran en el comportamiento y utilidad de La Serena en el periodo de grandes precipitaciones, y consecuentes avenidas en el Río Zujar, con el que se cerró la sequía. Todo ello condujo al desembalse por sus compuertas en el invierno del año 1997, concretamente el 6 de febrero de dicho 1997. Con el cambio político en el  Gobierno producido en 1996, la DGOH se fusionó con la DG de Calidad de las Aguas para constituir la DG Obras Hidráulicas y de Calidad de las Aguas (DGOHCA), y quedó adscrita al nuevo Ministerio de Medio Ambiente. Obviamente,  en Mayo de 1996 se produjeron los lógicos relevos, y se encomendó esta nueva DG a Carlos M. Escartín Hernández. También el 5 de Julio de 1996 cambiaron los responsables políticos (Presidentes) de todas las Confederaciones Hidrográficas (CCHH), con la sola excepción de la CH del Guadiana en la que se mantuvo algún tiempo Antonio Alcaraz Calvo, quien finalmente fue relevado por RD de fecha 14 de Febrero de 1997 (ocho días después del desembalse).

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Lógicamente, no existe documento alguno que relacione el evento del primer vertido y el plazo adicional durante el que se mantuvo Antonio Alcaraz Calvo al frente de la CH del Guadiana. No obstante, el autor de estos recuerdos tiene elementos para creer que fue motivado por una deferencia del responsable de la DGOHCA hacia una de las personas que más había defendido la conveniencia del Hiperembalse y pudiese participar en el acto formal de apertura de sus compuertas. Con este acto parecía confirmarse la viabilidad de los Hiperembalses en España y, en concreto, la utilidad de La Serena. Y también considero, según mi recuerdo personal, que el aplazamiento del relevo de Antonio Alcaraz en ocho (8) meses no le debió ser nada fácil a Carlos M. Escartín Hernández.


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