20 enero 2015

10. Mis recuerdos de La Serena

Ha sido Jefe de Área de Explotación y Director Técnico de C.H. Guadiana, Director Técnico de C.H. Guadalquivir y Presidente del Consejo de Obras Públicas, entre otros cargos a los largo de su carrera administrativa en la A.G.E.


Fui destinado a la Confederación Hidrográfica del Guadiana cuando finalizaba la construcción de la primera Presa del Zújar, donde me informaron que durante su ejecución sufrió graves dificultades y retrasos por las frecuentes e importantes avenidas acaecidas, sucesos y datos que motivaron nuevos estudios hidrológicos y  habían dado lugar a un nuevo diseño de la estructura construida en el mismo emplazamiento y con mayor altura, doblando su capacidad.


En los algo más de 20 años de mi permanencia en ese apreciado Organismo pude comprobar la gran irregularidad de aportación hidráulica del río Zújar y la insuficiente  regulación conseguida con su presa; comparando en su confluencia los ríos Zújar y Guadiana, donde la relación de las superficies de las cuencas vertientes es  de 1 a 3, los datos de explotación dan valores del 65% de la  aportación media anual y del 0,85 % del  caudal máximo de avenidas. Después, con la mitad de la zona regable del Canal del Zújar construida y en explotación, se añade agua regulada detrayéndola del Guadiana mediante el túnel reversible realizado entre los embalses de Orellana y Zújar, que están a la misma cota de embalse; se seguían provocando inundaciones algo menores con las rojizas aguas de avenidas en sus riberas y en las del Guadiana, pero causando todavía daños graves en las vegas y hasta en los barrios bajos de Badajoz capital. Y la garantía de suministro de agua de riego al Plan Badajoz no llegaba a ser suficiente, pues hubo sequías y  restricciones al consumo.

Mis finales gestiones en la Confederación, junto con la valiosa ayuda del Jefe de Departamento Juan de Flórez y Amo, fueron apoyar a Manuel Barragán Sebastián, (uno de los más brillantes ingenieros, de  los muchos que  allí trabajaron, además inventor del diseño y de la maquinaria para construir canales semicirculares y Medalla de Honor del Colegio profesional) a no abandonar su lucha con otros expertos hidrólogos en la defensa de los datos de los aforos, caudales y aportaciones, en su propuesta de mejorar la escasa, pero posible y necesaria regulación del rio Zújar. Y estudia, entre otros,  el posible emplazamiento de una presa, de mucha mayor capacidad, aguas arriba del existente embalse.

Con el proyecto muy avanzado,  aunque además de ligeras oposiciones de algunos agricultores de las pequeñas huertas ribereñas,  siguen existiendo algunos comentarios sobre la imposibilidad de llenar el futuro embalse y construir un monumento a la evaporación y al sol,  surge entonces la decisión gubernamental del abandono de la ejecución de la cercana Central nuclear de Valdecaballeros; por lo que la Dirección General de Obras Hidráulicas apresura la terminación de la reglamentaria tramitación del proyecto de la presa de La Serena y contrata su ejecución.

Entonces, en un año de sequía con restricciones impuestas al regadío, soy destinado a otra Confederación y abandono este importante asunto. Aunque por invitaciones de Manolo tengo la oportunidad de ver en varias ocasiones la construcción de esta obra, para observar algunos detalles y novedades curiosas de su ejecución: doble desvío del río, refrigeración de los áridos, camino de rodadura del andarivel inclinado a media ladera, sistema de accionamiento de las compuertas, modificación del desagüe de la anterior presa del Zújar...

Estuve en la doble visita de inauguración  de esta presa por el Rey de España (hay que aclarar que del primer intento hubo que desistir por la deficiente visibilidad debida a una espesa niebla ese día, y el reciente accidente mortal de un alto cargo y otros funcionarios de un helicóptero por ese mismo motivo en otro lugar de la nación). Y también participé en la posterior visita del Presidente del Gobierno, D. Leopoldo Calvo Sotelo, con su promoción de 1951 de ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, a la que también pertenece Manolo Barragán.

Posteriormente, en mi posterior adscripción al Ministerio tuve que intervenir en la finalización y abono de los importes de expropiación de las zonas ocupadas con el embalse, con lo que pienso que quedaron completamente satisfechos los perjudicados.

En este periodo de 25 años de gestión y explotación de la presa de La Serena, el embalse se ha llenado e incluso en dos ocasiones ha vertido ligeramente por su aliviadero, se ha atendido sin restricciones las demandas de riego del Plan Badajoz, y  no se han producido por vertidos avenidas graves y daños ni en las zonas ribereñas ni en las urbanas; lo que demuestra que se ha mejorado muy sensiblemente la anterior situación de irregularidad hidráulica, se han acallado los comentarios negativos, y se justifican la discutida capacidad del vaso del embalse y la importante  inversión efectuada puesto  que ya los beneficios producidos y los daños evitados han amortizado el gasto realizado.

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Una conclusión importante debe ser que aunque la laminación de las avenidas se considera necesaria en regiones o cuencas de irregularidad hidráulica solamente para  obtener y poder suministrar el agua demandada en cada época, también debe ser una meta intencionadamente buscada para la evitación de los caudales excesivos, naturales o vertidos por las presas, por lo que la normativa debería incluir y recoger expresamente entre los objetivos de estas infraestructuras de presas el estudio, decisión y realización para la disipación, minoración y laminación, de los caudales vertidos  excedentes del máximo admisible en el cauce de aguas abajo( como ocurre en los tanques de tormentas o en la delimitación  del caudal mínimo ambiental). 

Debo reconocer públicamente el acierto técnico de esta infraestructura, estar contento por haber tenido la ocasión de participar un poco en ella de forma colateral e indirecta, y agradecer y felicitar a sus verdaderos autores y gestores.


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