21 enero 2015

Rescatando de la hemeroteca

Hace cinco años, el diario Hoy publicaba en sus páginas un artículo de Francisco Barbancho (parte necesaria de Agua Civilizada) en el que hacía un pequeño balance acompañado de alguna reflexión, sobre esos primeros 20 años de servicio de la gran presa.


Hemos considerado oportuno, ante la cercanía de la efeméride de la inauguración de la presa, rescatar de la hemeroteca el artículo en cuestión.



Artículo publicado en el diario Hoy el día 25/03/2010
El 2 de febrero (festividad de Las Candelas) se cumplieron 20 años de la inauguración (llevada a cabo por SS MM los Reyes de España) de la presa de La Serena. La efeméride ha pasado totalmente desapercibida a nivel general, y ello en sí mismo no me causa extrañeza, ya que para una estructura de estas características esa edad no alcanza ni siquiera el final de la infancia.

La coincidencia de esta conmemoración no publicitada con un episodio de crecida en la cuenca, que viene siendo gestionado y negociado por el conjunto de obras de regulación existentes en este tramo del Guadiana, nos da pie a recordar algunos datos y a hacer una pequeña reflexión sobre el papel que esta gran presa (y sus acompañantes más pequeñas) han cumplido y cumplen para la sociedad.

En estos veinte años La Serena (cuyo embalse cubica algo más de 3.200 Hm3) ha recibido una aportación total de 11.317 Hm3 (es decir para más de tres llenados y medio completos, lo que supone un llenado cada cinco años y medio en promedio), desembalsado para atender a los usos de la cuenca (regadíos y abastecimientos básicamente) un total de 5.920 Hm3 (lo que equivale a casi 300 Hm3 al año), se han desaguado desde el sistema Zújar hacia afuera (para protegerse a ella misma y al entorno) 267 Hm3 (básicamente en el año 1997) y como consecuencia de estos movimientos de agua se han producido en su central hidroeléctrica (operada por Endesa y en funcionamiento desde 1995) un total de 365 Gwh (o sea unos 24 Gwh al año).

Su nivel máximo de llenado se alcanzó el día 5 de abril del año 2004, con 3.061 Hm3 (aunque si la climatología sigue lluviosa, es posible que su 20 cumpleaños traiga como estrambote un nuevo máximo de embalse, ya que según escribo estas líneas el volumen embalsado supera los 2.890 Hm3). Sin contar el episodio actual, aún no finalizado, su actuación ha sido determinante para laminar las crecidas de los años 1996, 1997 y 2004 y para paliar las sequías de 1991 a 1996 y la de 2006 a 2009; también se usó en el tramo final de la de 1988-89, pero aún no estaba oficialmente en servicio.

El coste total de la inversión (incluidos más de 80 Kms. de carreteras, siete viaductos y las expropiaciones, de las que todavía se siguen pagando intereses de demora) ascendió a unos 15.000 millones de pesetas (al cambio son menos de 200 millones de euros) y desde entonces las inversiones adicionales realizadas en todo el conjunto (central hidroeléctrica, conservaciones, reparaciones, etc.) pueden representar otros 30 millones de euros, lo que nos permite valorar su rentabilidad.

Sin ánimo de polemizar, debe recordarse que en su momento se alzaron voces que criticaron el 'faraonismo' de la obra (que cuando se finalizó era el primer embalse por capacidad de la península ibérica, solo superado después por el de Alqueva). Se llego a acusarla de que serviría 'tan solo para darle de beber al sol' dada su amplia superficie (casi de 15.000 has. a máximo embalse). De hecho, el volumen evaporado desde su superficie en estos 20 años ha sido de 2.465 Hm3 (es decir del orden de un 80% de un embalse completo, equivalente a un 4% anual de un embalse completo en media y algo menos de la quinta parte de la aportación recibida).

Si en la situación actual de llenado nos acercamos al castillo de Puebla de Alcocer podemos contemplar la que, a mi juicio, es una de las mejores panorámicas del embalse y darnos cuenta de la magnitud de la transformación que para el paisaje de la comarca supone esta obra. Ahí se puede reflexionar sobre la inteligente ocupación del espacio que inunda (recordemos el aforismo de que la zona puede mantener una sola oveja por hectárea) y compararlo con la cifra que esta alternativa representa en términos de riqueza para la economía regional.

Como extremeño de ascendencia y descendencia también valoro la modificación ambiental que ha supuesto en el entorno. Desde esa privilegiada atalaya a la que me refiero en mi anterior párrafo, es posible que se pueda visualizar algo de la vida que bulle y está ligada al embalse, pero solo será un ínfimo porcentaje del total de lo que ha generado. Creo que evidentemente se ha producido una mejora ambiental (o sea que en terminología legal el impacto ambiental ha sido muy positivo).

Me parece que con la perspectiva de los 20 años de edad cabe agradecer a la presa de La Serena los servicios prestados y aunque se me pueda acusar de arrimar el ascua a mi sardina, consideraría imperdonable no recordar aquí la labor de todas aquellas personas que ha intervenido a lo largo de este tiempo en ayudar a esta instalación a cumplir con su función con la sociedad, personalizándolos en la figura del padre de la idea, proyecto y construcción, don Manuel Barragán Sebastián, ingeniero de Caminos, Canales y Puertos del Estado, destinado entonces en la Confederación Hidrográfica del Guadiana y que como curiosidad se jubiló (obligatoriamente, desde luego) unos meses antes de la fecha de la inauguración.

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